II.

La revolución de los ordenadores personales

Sin duda, podemos decir que los ordenadores personales han transformado nuestras vidas y siguen moldeando nuestro futuro.

Como hemos visto en el primer capítulo, la historia de los PC comenzó hace décadas, cuando los ordenadores se hicieron más compactos, menos costosos y más eficientes. Aunque parecía improbable que todo el mundo acabara teniendo su propio sistema informático, los ordenadores personales fueron el fruto de las ideas y la motivación de numerosos aficionados a la electrónica y empresarios, que se dieron cuenta de lo que se podría lograr si las funciones informáticas se trasladaran a un mercado mucho más amplio.

Para evitar confusiones cuando elijas tu próximo ordenador, es importante mencionar que, aunque el término PC se refiere en general a todos los ordenadores personales, los de la marca Apple suelen denominarse Mac o Macbooks y tienen un sistema operativo diferente del de los demás PC.

Note

El primer ordenador de bajo coste, fácil de usar y diseñado para el público en general fue lanzado por IBM en 1981 y se llamó Personal Computer (ordenador personal), de donde proviene el término PC. Gracias a la arquitectura abierta del PC de IBM, fue fácil que otras empresas lo replicaran, lo que hizo que el PC influyera considerablemente en el mercado de los ordenadores personales. Sus características se convirtieron en uno de los estándares de diseño informático más populares del mundo.

Uno de los primeros usos que hicieron que los ordenadores personales fueran tan interesantes para la población fueron los videojuegos. Aunque su capacidad gráfica era limitada, estos juegos hicieron que el ciudadano de a pie se diera cuenta de que podía manejar un ordenador.

Enseguida, los ordenadores personales demostraron ofrecer otras funciones e hicieron que las tareas cotidianas resultaran más rápidas y sencillas, en particular para los propietarios de pequeñas empresas. La popularidad de los ordenadores personales ha hecho que muchas empresas se conecten a redes. Otros productos como escáneres, impresoras, cámaras y módems han dado lugar a nuevos sectores de la industria, que abastecen la demanda de los usuarios de PC.

En los años noventa y la primera década de nuestro siglo, confluyó el aumento de la funcionalidad y la capacidad de las redes, la computación y el almacenamiento. Esto, sumado a la cultura del código libre en el desarrollo de software, permitió que se desarrollaran tecnologías cada vez más centradas en atender las necesidades de cada usuario, y surgieron nuevas funciones que introdujeron la tecnología en todos los ámbitos de la vida. Nuestra forma de usar los ordenadores evolucionó en paralelo a estas tecnologías y pronto los usuarios particulares se decantaron por el PC como dispositivo preferido para realizar cada vez más tareas: comunicarse, trabajar, estudiar, comprar por Internet, gestionar el dinero y divertirse.

En los últimos años hemos entrado en una nueva era de ordenadores personales en la que los PC se han integrado con otros dispositivos para facilitar nuestra vida diaria y se han incorporado a la mayoría de las situaciones cotidianas.

Tipos de ordenadores personales

Veamos los tipos de ordenadores personales que utilizamos hoy en día:

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Ordenadores de sobremesa y portátiles

Entre los ordenadores personales más populares están los de sobremesa y los portátiles. La principal diferencia entre ambos, y la más obvia, es su portabilidad. Como su nombre indica, los ordenadores de sobremesa están pensados para colocarse y utilizarse en un lugar fijo, normalmente un escritorio o una mesa. No hace mucho tiempo, los ordenadores de sobremesa tenían mejores prestaciones que sus alternativas portátiles, pero estos últimos han mejorado en muy poco tiempo y han alcanzado un rendimiento similar o incluso superior.

Actualmente utilizamos estos ordenadores tanto en casa como en el trabajo, para realizar una gran variedad de tareas como navegar por Internet, editar textos, imágenes y sonidos, jugar, etc.

Note

Cuando te plantees comprar un nuevo ordenador, estos son algunos aspectos que debes tener en cuenta:

  • Decide para qué vas a utilizar tu nuevo ordenador. Si lo vas a usar para realizar tareas básicas como, simplemente, navegar por la Web, usar el correo electrónico y redactar documentos, tendrás unos requisitos distintos que si quieres llevar a cabo tareas más exigentes, como editar vídeo o imágenes.

  • También debes tener en cuenta la portabilidad. Si necesitas llevar el ordenador al trabajo o a un centro educativo, es mejor que compres un portátil y no un ordenador de sobremesa.

  • Elige una pantalla del tamaño adecuado. Si vas a comprar un portátil, las pantallas de entre 12,5 y 14 pulgadas son un buen punto justo entre usabilidad y portabilidad. Las de mayor tamaño son más apropiadas si no tienes que mover mucho el ordenador y los modelos más pequeños son perfectos para niños.

  • La unidad central de procesamiento o CPU influye mucho en el rendimiento; puedes determinar cuánta potencia de procesamiento necesitas dependiendo de lo que quieras hacer.

  • La RAM. Cuanto mayor sea la memoria RAM, más aplicaciones podrán funcionar al mismo tiempo y el sistema podrá acceder rápidamente a más datos a la vez, lo que resulta útil para tareas como la edición de fotos o contenidos de vídeo.

  • Los puertos. Según el tipo de periféricos que necesites usar, es útil disponer de las conexiones que necesitas directamente en el ordenador o asegurarte de que cuentas con los adaptadores necesarios.

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Tabletas

Una tableta es un ordenador ultraportátil que suele tener un sistema operativo móvil, una pantalla táctil, circuitos de procesamiento y una batería recargable. Todo ello, en una única carcasa fina y plana. Las tabletas son más pequeñas y compactas que los portátiles y, aunque pueden realizar la mayoría de las funciones que llevan a cabo otros tipos de ordenadores personales, sus componentes internos son menos potentes que los de los portátiles normales.

Note

Consejos para manejar fácilmente cualquier tableta

Cada aparato tiene sus propias instrucciones de uso, pero hay algunos gestos muy básicos que puedes utilizar para navegar fácilmente con tu tableta sin tener que conectar un teclado o un ratón. Estos son algunos de los gestos más comunes:

  • Puedes tocar la pantalla táctil para activarla y también para abrir cualquier aplicación. Es similar a hacer clic con el botón izquierdo del ratón en el ordenador.

  • Si mantienes pulsada la pantalla táctil, pueden aparecer menús especiales para realizar otras acciones. También es posible que te permita seleccionar texto, arrastrando el dedo para seleccionar la parte que quieres cambiar, copiar o borrar.

  • Al leer, hay que mover el texto hacia arriba y hacia abajo para avanzar o retroceder. Puedes hacerlo con la función de desplazamiento. Basta con tocar una parte de la pantalla que esté en blanco y deslizarla hacia arriba o hacia abajo.

  • Cuando necesites pasar de una imagen a otra o de una página de un documento a la siguiente, tendrás que deslizar el dedo hacia la izquierda o hacia la derecha para avanzar o retroceder, respectivamente.

  • Para leer los textos en letra pequeña y ver las imágenes más de cerca, hay que hacer zoom. O, si el texto es demasiado grande, hay que quitar zoom. Para añadir o quitar zoom (acercar o alejar la imagen), puedes hacer el gesto de pellizcar la pantalla.

  • También puedes tocar la pantalla dos veces seguidas para acercar o alejar el contenido que aparece en la pantalla táctil, así como para seleccionar recuadros en los que puedas introducir datos.

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Smartphones

Los smartphones, o teléfonos inteligentes, son dispositivos móviles que reúnen las funciones de un teléfono y las de un ordenador portátil. Gracias a las características de su hardware y a los sistemas operativos móviles específicos que permiten realizar funciones multimedia (como reproducir música o usar cámaras y juegos), así como el acceso a Internet y las funciones básicas de un teléfono, los smartphones se han convertido en los dispositivos móviles más populares. Además, incluyen diversos sensores, como un magnetómetro, sensores de proximidad, un barómetro, un giroscopio o un acelerómetro, que nos permiten utilizar el smartphone para muchos fines aparte de los usos tradicionales, por ejemplo, para orientarse o medir diferentes parámetros de la salud. En la siguiente sección hablaremos más sobre las extraordinarias funciones de los smartphones.

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Wearables

Wearable, en inglés, significa «que se puede llevar puesto». Los ordenadores wearables son dispositivos electrónicos integrados en objetos que llevamos cerca o sobre la piel, como relojes, aparatos deportivos, gafas o incluso ropa. Estos dispositivos se utilizan para la salud y el fitness, la navegación, las redes sociales y los juegos. Sin duda, los wearables representan un nuevo horizonte en la informática personal.

Ejemplo

Wearables de salud y fitness

Los wearables tienen que ver, sobre todo, con los sectores de la salud y el bienestar. Los relojes inteligentes, como Fitbit o Apple Watch, han transformado el modo en que cuidamos y controlamos nuestra salud, desde la monitorización del ritmo cardíaco hasta el seguimiento de nuestros pasos diarios. Estos dispositivos fomentan intrínsecamente estilos de vida más saludables gracias a los datos que recogen. Se suelen conectar a una aplicación del móvil en la que se puede ver con claridad la información recopilada por el dispositivo. Se usan diferentes métodos para ayudar a los usuarios a alcanzar sus objetivos de fitness, como gráficos de colores vivos, barras de progreso, notificaciones, retos o la motivación de conectarse con otros usuarios. Saber cuánto puedes correr te anima a esforzarte más para superar tu récord. Ver que casi has llegado a tu objetivo de 10 000 pasos diarios te motiva para salir a dar un paseo. Incluso el seguimiento del sueño puede ayudarte a comprender cómo influyen tus hábitos en tu descanso nocturno. La tecnología wearable está pensada para que nos resulte más agradable alcanzar nuestras metas de salud y bienestar.

Si observamos la multitud de ordenadores personales que hay y cómo los utilizamos, está claro que la informática personal ha superado los límites del hardware para integrarse en todos los aspectos de la vida, desde las relaciones y el trabajo hasta el entretenimiento, las aficiones e incluso nuestros hogares. A medida que permitimos que la tecnología entre en nuestra vida para facilitarla, también pasamos cada vez más tiempo interactuando con ella en detrimento de las interacciones de la vida real: de media, un empleado de oficina envía y recibe decenas de mensajes electrónicos al día, pero pasa cada vez menos tiempo hablando con sus compañeros cara a cara y desconectando con amigos y familiares.

La conciliación de la tecnología con la vida personal

A menudo hablamos del equilibrio entre la vida personal y el trabajo, pero quizá deberíamos hablar también del equilibrio entre la vida personal y la tecnología. No cabe duda de que la tecnología mejora mucho nuestras vidas, pero si no encontramos la mejor manera de conciliarla con la vida personal, puede pasarnos factura en nuestro trabajo, relaciones, salud y bienestar general. He aquí algunos consejos sencillos para ayudarte a encontrar el equilibrio en el uso de la tecnología:

  • Comprende por qué usamos la tecnología: tenemos el control y podemos decidir cómo gestionar nuestro tiempo y hacer frente a las distracciones digitales. Debemos evaluar nuestras necesidades tecnológicas con sinceridad y asumir la responsabilidad de nuestros actos. Tal vez, en lugar de responder al instante a todos los correos electrónicos, puedes poner límites y revisar los dispositivos a una hora determinada cada día.

  • Automatiza siempre que sea posible: optimizar el uso de la tecnología no solo consiste en usarla lo menos posible, sino también en sacar el máximo provecho de ella y utilizarla teniendo claros nuestros objetivos. Busca aplicaciones y funciones que puedan realizar tareas sin que tengas que intervenir. Un buen ejemplo es el software de correo electrónico. El correo electrónico es una parte esencial de la jornada laboral, pero cada mensaje tiene un nivel diferente de prioridad. Puedes automatizar la aplicación de correo que utilizas para que te muestre solo los correos prioritarios y envíe los de baja prioridad a una carpeta aparte para que los revises más tarde. También puedes configurar un filtro que te proteja del spam.

  • Usa las notificaciones que sean realmente útiles: las notificaciones nos vienen bien cuando estamos esperando que suceda algo importante, pero si recibimos demasiadas notificaciones poco útiles, acabamos mirando el móvil o el ordenador sin motivo y pasando mucho más tiempo delante de la pantalla. Simplemente, desactiva las notificaciones de las aplicaciones que no utilices.

  • Define reglas para desconectar de la tecnología: piensa en tus prioridades y establece algunas reglas que te ayuden a mantener el control. Algunos ejemplos pueden ser: no usar dispositivos durante las comidas, apagar todos los dispositivos a una hora determinada antes de acostarse o crear zonas libres de tecnología en las que tú y tu familia (o tus compañeros de trabajo) no utilicéis smartphones, tabletas, televisores ni otros aparatos.

La definición de ordenador personal ha ido cambiando debido a la gran variedad de usos y tipos, los nuevos sistemas y la posibilidad de conectarlos a redes más amplias. Se han convertido en las principales herramientas que utilizamos para el ocio y para informarnos, al ser mucho más asequibles que antes, y cualquiera puede aprender a utilizarlos. Cada vez son más las personas que trabajan o gestionan comercios desde su casa con su propio ordenador personal, o con uno proporcionado por la empresa, y que solo necesitan desplazarse al lugar de trabajo algunos días de la semana. Además, con solo un ordenador personal conectado a Internet es posible emprender, gestionar y hacer crecer un negocio. Google, Facebook, LinkedIn, Amazon y Alibaba son ejemplos de sitios web que se crearon utilizando los ordenadores e Internet.

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III. La revolución de los dispositivos inteligentes